Agente Stoupakis (cuento)
Me transpiran las manos, el arma intenta resbalarse. El uniforme, casi una armadura, se vuelve sofocante y cada vez más pesado. Lo mismo con el casco. Estoy tan incómoda que me pongo furiosa. Cheko carga la pistola con su agilidad característica. Siempre fue el más brillante. Tobías y Aro son lentos y torpes aún. Cheko me mira: decisión en sus ojos de simio. Esos ecologistas de mierda deberían presenciar este momento. Siempre dicen que los chimpancés tienen mirada humana, como para hacernos creer que son algo más que monos. Incluso con sus uniformes se nota que no es así. Me suena la alarma del neuro: hora de la pastilla. Qué oportuna, carajo; justo en medio de un operativo. Bueno, no va a pasar nada si la tomo en un rato. Aro se posiciona a la izquierda de la puerta del departamento, Cheko a la derecha, Tobías los cubre. Yo estoy atrás de los tres. Como única humana del operativo, es mejor mantener una posición más alejada y no correr un riesgo estúpido. De todas formas, me...

Comments
Post a Comment