Capítulo 7 de Agente
Las nebulosas fosforescen con fulgores policromáticos: rorschachs cósmicos. En mi flotación me acerco a una estrella. Siento una paz absoluta, pero no confío. Por primera vez soy consciente: estoy soñando. Lejos de sentir alivio, me preocupo más. Si sé que sueño, puedo decidir cuándo despertar. O por lo menos, eso escuché. Sin embargo, no puedo, por más que quiera. Necesito salir de acá. No quiero sentir ese miedo de nuevo. Por favor, Brenda, despertate. Un escalofrío me araña la piel. Despertate. Siento su presencia, atrás de mí, es algo que no llego a entender. Despertate. No quiero darme vuelta, quiero estar en casa. Despertate. — ¡Griega, despertate! Abro los ojos, entumecida de pies a cabeza. — Che, pelotuda, despertate, dale. En mi desesperación por recuperar la movilidad empiezo a sacudirme en la cama. Respiro agitadísima. Auxilio. —Bueno, si no me contestás, jodete. Sos vos la que queda mal con el jefe. —Ah... aghaaaahh... Regreso a la vida. Los músculos, poco...